La heroización de los príncipes

La heroización de los príncipes y la concentración del poblamiento en el oppidum


En esta segunda etapa definida desde el inicio del siglo V a.C. hasta finales del siglo IV a.C., los oppida se convirtieron en la unidad política del linaje de cada príncipe identificándose sus gentes por la pertenencia al oppidum y no a un pueblo. El poder del príncipe se consolida definitivamente y los oppida se identifican como la gran unidad de residencia. Estos hechos coincidieron con una nueva ideología que olvidaba los viejos modelos de poder orientalizantes en pos del desarrollo de formas de poder heroicas. El Príncipe mostraba su fuerza más por el reconocimiento de quienes lo apoyaban, -clientes, artesanos,…-, que de su origen sagrado y lo hacía representándose en esculturas con todo su poder. Este esquema social ha quedado muy patente en los cementerios donde los príncipes se entierran con sus familias y sus clientes de una forma ordenada, y muestran en sus ajuares funerarios artículos de lujo, como los grandes vasos griegos. Para asegurarse su poder también ofrecen a sus clientes algunos de estos objetos como las copas griegas o las armas, como se observa en casos como Toya en Peal de Becerro o Castellanes de Ceal en Hinojares.

FíBULA IBERA